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Octubre 2008

Cosecha de furtas silvestres

Uno de los placeres del otoño es dar un paseo refrescante, a través de un bosque colorido. Tanto el aire limpio y fresco, como la bruma serena, tienen un efecto relajante y anticipan las expectativas de un invierno acogedor. Pero en el otoño, la naturaleza tiene aún más que ofrecer para aquellos que mantengan los ojos abiertos para recolectar hierbas, frutas y vegetales silvestres, que ahora abundan en el bosque y las praderas.

La regla para la recolección manual
Recolectar frutos es más divertido cuando se siguen las reglas de la naturaleza. No deambules por entre la maleza. Procede con cautela y objetividad, para perturbar lo menos posible a la naturaleza. Preferiblemente toma sólo las partes de la planta, y en las cantidades, que planeas usar inmediatamente. Los otros caminantes te lo agradecerán, y las plantas podrán recuperarse para la siguiente cosecha. Intenta mantenerte lejos de las calles concurridas, para minimizar la posibilidad de recoger plantas expuestas a la contaminación de los carros. Lleva contigo las tijeras de jardinería mientras caminas, y carga la cosecha en una canasta, ya que la fruta sufrirá si la llevas en una bolsa plástica. Los verdaderos profesionales no cortan las plantas de menos de 40 cm con respecto al piso, si es que planean comerlas crudas (aproximadamente la altura de la rodilla de un adulto). El riesgo de encontrar infecciones por las tenias de los zorros, podría acechar tras los arbustos más pequeños. Lo más importante: sólo recoge plantas que conozcas. Una guía natural te ayudará y también te enseñará algunos datos interesantes.

El sabor del otoño
Recolectar hongos, es un antiguo hobby que está volviendo a surgir. Pero también hay otros tesoros olvidados. Los escaramujos, por ejemplo, están de moda. Mientras son comúnmente usados en tés de hierbas, también son excelentes como vegetales o para hacer mermeladas o jaleas. Las bayas rojas son fáciles de encontrar y recoger; y son perfectas para darle al quiche de cebolla, ése toque silvestre. Su alto contenido de vitamina C, y de A, B y E, ácidos de las frutas y oligoelementos, las convierte en una verdadera gema.

Sin importar a donde vayas, encontrarás nueces de Haya, un árbol que se encuentra en abundancia. Una delgada concha cubre el corazón de la nuez. Muérdelas de una vez… y ¿qué tal para un coctel de frutos secos? No obstante, es mejor calentar grandes cantidades antes de comerla para remover los componentes irritantes. Rostizadas en un sartén, se pelan casi solas; dándole a los vegetales y a las ensaladas ese crujiente extra. Un manjar especial, es el pesto hecho con nueces de Haya en lugar de piñones.

¿Te gustan los colores vívidos? Realza tus platos de otoño con flores de maíz. Encontrarás éstas flores comestibles en las praderas y en los bordes de los bosques, hasta finales de octubre. Las flores rojas o azules, pueden usarse completas o en pedacitos, dándole a las ensaladas, las salsas o los platos dulces, un estallido de sabor y color. Entonces haz que este otoño sea temporada de platos comestibles, atractivos a la vista.

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