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Agosto 2009

Esta noche, relajate

Mientras los demás se van de vacaciones, ¿por qué no crear un verdadero ambiente de vacaciones en casa antes de irnos a dormir? Especialmente en esas noches de calor sofocante.

Empieza a refrescarte con una buena ducha
Nada mejor que una buena ducha para mimar tu cuerpo después de un día de intenso calor. Aunque darse una ducha fría pueda sonar tentador, para no acelerar el sistema cardiovascular antes de irse a dormir, es mejor ducharse con agua templada, por mucho calor que haga fuera. Un truco de lo más refrescante: guarda el gel de ducha en la nevera y mima tu piel con espuma refrescante cuando te enjabones. Después de la ducha, no te se seques del todo, deja algunas partes de tu cuerpo húmedas para que la evaporación refresque tu piel.

Refresca tus pies
Después de la ducha, cuida los pies y las piernas; andar resulta especialmente duro cuando hace calor. Para aliviar su efecto, mete los pies en agua helada o utiliza bolsas de hielo cubiertas con un paño.

Una fragancia refrescante
Antes de esconderte bajo las almohadas, ambienta tu dormitorio de aromas frescos, por ejemplo con barritas aromáticas, cuya intensidad podrás controlar poniendo más o menos. Prueba con menta refrescante o té verde. También puedes utilizar frutos cítricos cortados, con clavo aromático.

¡Que duermas bien!
Para las largas noches de verano, utiliza sábanas de algodón o lino, el cual no sólo refresca sino que además produce un efecto electrizante. Cuando la temperatura exterior se dispare, cúbrete sólo con una sábana, de cualquiera de estos tejidos. También puedes refrescar el ambiente colgando una toalla mojada delante de la ventana abierta. Acaba el día con un poco de meditación. Cierra los ojos, inspira profundamente y piensa en el color azul. Tranquilizará tu espíritu e incluso puede bajar tu temperatura corporal. ¡Que duermas bien!

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